El dinero del porno no es dinero fácil

El dinero del porno no es dinero fácil

¡Hola a todos! Hoy quiero hablar sobre sobre un tema que creo que es muy importante. Y es: «el dinero del porno no es dinero fácil». Últimamente no paro de leer comentarios en mis redes sociales acerca de la pornografía, y quería hacer este artículo para aclarar un tema que me parece importante.

Empecé a los 19 y ahora tengo 27 y ahora mismo no estoy grabando mucho pero he estado casi 8 años trabajando en el porno. He trabajado como actriz en Estados Unidos, Europa y Australia. Por lo que creo que tengo un conocimiento bastante amplio de lo que el trabajo sexual implica, como para ofrecer una visión amplia sobre el tema.

Me encuentro constantemente comentarios que dicen algo parecido a Solo tienes que ir al rodaje, abrir las piernas y recibirás un cheque O «estás recibiendo dinero por chupar polla». Así que he decidido hacer este artículo para que intentéis entender que el dinero que ganas en el porno no es tan fácil como parece, y de esta manera podáis emitir juicios informados.

También, muy importante. Adoro el porno. He estado 8 años en esta industria porque realmente me gusta por lo que no estoy intentando ser dramática o hablar mal sobre el porno o nada por el estilo. Solo quiero hablar sobre la realidad del negocio y sobre la realidad de lo que significa ser actriz porno a nivel personal, para que puedas pensar sobre esto la próxima vez que alguien diga: El dinero del porno es dinero fácil.

Vamos a ver, punto por punto, por qué el dinero del porno no es dinero fácil. Repetiré este punto hasta el infinito, porque personalmente me parece el más importante. Trabajar como actriz porno hará que acarrees un estigma gigantesco durante el resto de tu vida. Es inevitable, porque para mucha gente, para la sociedad trabajar en el porno es algo malo. Es muy posible que tu familia y amigos no quieran volver a saber nada de ti. Es posible que te cueste encontrar una pareja que no te juzgue por tu trabajo.

Conocer gente nueva se convertirá en una duda eterna. ¿En qué momento está bien decirle a alguien que que te dedicas al trabajo sexual? ¿Debo mentir, o he de decir la verdad? ¿Qué se supone que debo contestar cada vez que alguien me pregunta de forma casual a qué me dedico? Cada vez que digas la verdad, cada vez que digas que eres actriz porno se te tratará de forma paternalista y todo el mundo dará por hecho que en algún momento del futuro te arrepentirás de tu decisión.

Si decides tener hijos, la sociedad te repetirá que alguien en tu profesión no puede dedicarse a la crianza, Y ya ni hablemos de intentar adoptar. También te afectará a otros niveles. Por ejemplo imagina lo que es cuando intentas pedir un visado para un país donde la pornografía no esté bien considerada. ¿Qué se supone que dirás? ¿Qué se supone que escribirás cuando te pregunten a qué te dedicas?

También te pueden poner problemas cuando intentas abrir una cuenta en el banco, o pedir un crédito. Imagina lo que es explicarle a tu casero de qué trabajas. Para mucha gente las actrices porno no son buenas personas. ¿Quién querría alquilarle una casa a una persona que es trabajadora sexual? Muy poca gente. Gente que no tiene esta concepción sobre las trabajadoras sexuales, que son muy pocas, desgraciadamente. Cada vez que te unes a una interacción social la gente te recordará que que estás dedicando tu vida a algo que es malo.

Creo que sobre todo, te vas a sentir vulnerable. Si eres lo suficiente famosa para ser reconocida la gente te parará por la calle y quizás vas con algunos amigos, o con tus padres o con tu hijo. Te encontrarás en situaciones que no te quieres imaginar.

Siempre serás la actriz porno

Número dos. Impedimento de trabajar en otras áreas de trabajo En realidad esto tiene mucho que ver con lo que estaba diciendo antes. Trabajar en el porno supondrá una mancha en tu curriculum y no te permitirá solicitar determinados trabajos. Por ejemplo, cualquier trabajo relacionado con niños pequeños, como ser niñera o profesora. Para mucha gente alguien que está desnudo en internet no puede estar con niños, por alguna razón. Supongo que porque eres una mala influencia.

Lo mismo ocurre con puestos de autoridad como la política, por ejemplo. La gente no te toma en serio o es más complicado que te tomen en serio. Siempre serás la actriz porno que…. Ya sabes, «la actriz porno que… se está presentando a ser política». Pero no te tratan como un individuo. La actriz porno que empieza en el cine convencional La actriz porno que ha escrito un libro y todas estas cosas.

Número 3. Falta de protección legal Seré breve en este punto porque he hablado sobre ello en muchas ocasiones. La mayoría de países tienen poca o ninguna regulación que reconozca el trabajo sexual como trabajo. Este es un caldo de cultivo ideal para que las trabajadoras sexuales acabemos trabajando en condiciones precarias. Y por supuesto la gente que quiere aprovecharse de las actrices porno, toma ventaja de los vacíos legales para hacer cosas muy feas.

Tú intentando ser sexy

Número 4. Gestión emocional. Ser actriz porno implica exponer una parte de tu vida que es muy fácil de romper: tu sexualidad. Tienes que tener muy claros tus límites, saber hasta donde quieres llegar y no forzarte a ti misma. Y os prometo que suena mucho más fácil decirlo que hacerlo.

A veces serán las 8 de la mañana y no tendrás ganas de ser esa sexy femme fatale que el director espera. O a lo mejor te has pasado la noche discutiendo con tu novio y lo último que te apetece es tener sexo con alguien. Tal vez el chico con el que grabas es un gilipollas. O quizás la actriz ya te ha dejado muy claro que no le gustas. Y ahí estás tú intentando ser sexy, sonriente y guapa mientras intentas gestionar un mal día de trabajo.

Para mí esta es probablemente la cosa más complicada del trabajo sexual. Saber controlar y gestionar mis emociones y poder disfrutar también en los días malos. Esto es muy importante porque es la única forma de no romper tu sexualidad y mantener un equilibrio emocional. No me digas que es sencillo, porque no es sencillo.

Si no estás en esa élite nunca serás rica estando en el porno

Número 5. Ingresos inestables y tiempo limitado delante de las cámaras. Este es un trabajo en el cual ganas dinero gracias a tu imagen. Por ese mismo motivo, si por algún motivo tu imagen cambia puedes quedarte sin ingresos de un día para otro. Por ejemplo, tienes un accidente y te rompes una pierna, tienes algún tipo de enfermedad que modifique tu físico. Todas estas cosas van a hacer que pares de trabajar. Y eso es bastante malo. Te hace sentir muy vulnerable y te crea mucha inestabilidad. Además, me sigue sorprendiendo que la gente piense que las actrices porno somos millonarias.

Quiero dedicar un video completo a hablar de cuánto se cobra por rodaje, pero os aseguro que a no ser que estés en el top de la élite (entre 10-15 chicas de toda la industria del mundo) Si no estás en esa élite nunca serás rica estando en el porno. Y por cierto, nunca sabemos cuántos rodajes vamos a grabar por mes. Lo que significa que un mes grabas 4 escenas y al siguiente, ninguna. Así que dependemos en muchas ocasiones de nuestros ahorros para tener una vida. Y ese mes sin rodajes no nos lo pasamos de tiempo libre, de vacaciones, sino intentando dar promoción a nuestra web, dando promoción a nuestras redes sociales, quizás haciendo webcams, quizás vendiendo nuestra ropa interior usada para ser capaces de vivir. Sí, intentando mantener todas nuestras cosas juntas.

Número 6. Cantidad de trabajo. Ser actriz porno no solo implica aparecer en los rodajes y abrirte de piernas. Para llegar a algún lugar en esta industria, necesitas crear una imagen de marca, esto significa tener Twitter, Instagram, probablemente una web y presencia en internet. Has de crear una imagen y mantenerla al día. Esto es mucho más que ir a un rodaje y ya sabes, follarte a alguien. Podéis decir que el porno es un trabajo con el que ganar dinero rápidamente.

Eso puede ser cierto. Quizás. Si tienes suerte, tienes un buen agente, y estás en el lugar geográfico adecuado. Porque si vives en Bielorrusia o Ucrania puedes ir a la carcel simplemente por grabar pornografía. Por otra parte, si vives en Los Angeles Barcelona, Praga o Budapest puede ser un trabajo que te permita ganar dinero rápido. Rápido. Nunca fácil.

Y ahora seguramente estés pensando Pero ya sabías que todas esos problemas cuando empezaste en el porno Y tienes razón. Por eso pensé muchísimo antes de decirme a ser actriz porno. Pero creo que es injusto cuando veo a muchos de vosotros que mi éxito o el éxito de otras actrices se basa en abrir nuestras piernas, porque no es verdad. Esto no es una queja. Estoy intentando exponer la realidad y qué significa realmente ser una actriz porno. Para que puedas entender desde mi perspectiva, desde la perspectiva de una actriz porno, que es lo que realmente significa estar en este negocio. Porque ya ves, no es un trabajo sencillo y nos marcará toda nuestra vida.

Después de comentar tantas cosas malas, he de decir que adoro haberme dedicado a la pornografía. Me siento muy orgullosa de haber sido una parte de la industria. En mi caso, lo bueno sobrepasa lo malo. Me he divertido mucho y he aprendido muchas cosas. Pero creo que es importante explicar la realidad para no romantizar este negocio porque no es ni bueno, ni malo. También espero que si eras una de esas personas que pensaba que ser actriz porno era simple, ahora tienes un conocimiento más profundo del tema para hacer tus juicios conociendo de qué estás hablando.

Me conocéis por mi carrera en el mundo del porno – cómo y porqué entré en ese mundo (Amarna Miller)

Amarna Miller Me conocéis por mi carrera en el mundo del porno

El mundo del porno

Hola a todos, soy Amarna Miller. Me conocéis por mi carrera en el mundo del porno, cómo y porqué entré en ese mundo.

Pero antes quiero haceros un resumen de cómo era mi vida en ese momento. Vivía en Madrid, España, estaba a punto de entrar en la universidad y no era una mala estudiante, pero me sentía muy frustrada. No podía encontrar nada que me apasionase, no me sentía apreciada… y me sentía muy fuera de lugar. La mayor parte del tiempo al menos. Me encanta leer pero apenas tenía amigos.

Los días pasaban casi como fotocopias, uno detrás de otro. Igual que mucha gente de mi generación, no sabía qué hacer con mi vida y me sentía bastante triste. Mi novio por aquellas era fotógrafo y empezó a sacarme fotos. En ese punto de mi vida no me sentía bien con mi cuerpo ni con mi imagen, no tenía nada de autoestima, pero ver las fotos que él sacaba de mí, me hacía muy feliz. Por primera vez en mi vida me sentí guapa, y decidí empezar a posar como modelo. Descubrí la fotografía y empecé a posar delante de las cámaras. Por aquellas tenía 18 años.

Para mí esto fue una revolución que cambió mi vida por completo. Posar como modelo me hizo darme cuenta de que hasta entonces había tenido una visión distorsionada de mí misma y me trajo la autoestima que me faltaba (hasta entonces). No era tímida y siempre he pensado que el cuerpo humano es algo agradable que no hay que esconder así que empecé a posar en sesiones de fotos de desnudo. Eso estuvo genial.

Me sentí reconciliada con mi imagen por primera vez y me sentí empoderada. Al mismo tiempo y en parte porque estaba empezando a superar mi falta de autoestima y otros problemas personales, empecé a sentirme mejor en el mundo del sexo. Me volví muy exhibicionista, me encantaba probar cosas nuevas en la cama e investigar sobre temas sexuales.

La idea de empezar a trabajar en algo relacionado con el sexo empezó a crecer en mi cabeza, como una persona muy sexual y con una libido muy alta, me gusta pensar en la necesidad como en fantasía. Como… ¿Qué pasaría si de repente me meto al mundo de porno?

¡Qué emocionante! La industría parecía algo muy distante e inalcanzable, pero empecé a investigar. Y descubrí varias productoras en mi país, en España. Así que les mandé algunos mensajes para ver qué condiciones podrían ofrecerme si empezase a hacer porno.

Por desgracia, no me gustaron sus respuestas, nadie me explicó realmente qué pasaría si empezase a hacer porno, así que la idea de trabajar en el porno simplemente desapareció de mi cabeza. Al mismo tiempo, en bellas artes, la carrera que hice en la universidad, tuve clases de fotografía por primera vez y me estaba encantando.

Me enseñaron cómo manejar el material de fotografía y me apasionó por completo. Después empecé a sacar fotos de mis amigos, al principio vestidos, luego desnudos, y como me interesaba mucho el tema de la sexualidad, se fueron volviendo más y más explícitas. Junto con otro amigo empezamos a fantasear sobre la idea de crear una productora porno, sobre lo guay que sería tener una página porno.

Yo quería fotografiar chicas gordas

Primero para ofrecer a las modelos lo que yo no encontré cuando me informé sobre la industria: claridad, respeto, confianza… Pero también para dar un cambio en las estéticas clásicas de la pornografía, que siempre representa el mismo tipo de belleza, el mismo tipo de cuerpo, y la misma estética, parecía bastante aburrido.

Yo quería fotografiar chicas gordas, y chicas con pelo en las axilas, y con pelo azul y con estrías. Y con cicatrices. Y con distintos estilos de ropa, y uñas distintas. Y… sí, no podía encontrar eso en la pornografía clásica, así que decidí hacerlo yo misma. Por aquel entonces, consumía bastante porno y la idea de unirme a la industria parecía más y más atractiva.

Mi amigo se fue del proyecto y cuando tenía 19 años, sólo 19 añitos, decidí crear Omnia-X, la compañía porno con la que empecé a grabar porno también como modelo. Teníamos cinco o seis modelos recurrentes y cada semana fotografiábamos con ellas. Primero empecé con fotos, luego probé el vídeo (y no tenía ni idea de cómo editar) pero poco a poco empecé a aprender más o menos todo lo que tenía que saber. No tenía nada de dinero, pero estaba invirtiendo en la empresa cada céntimo que estaba ganando posando como modelo. Y de repente descubrí que tenía un sueño: Representar sexualidad de una forma distinta, cuestionándome la hegemonía en el porno.

No tenía ni idea de qué estaba haciendo, no tenía experiencia, no tenía recursos, y aprender era muy lento. pero siempre pensé que si tenía que fracasar con una empresa, mejor hacerlo pronto y aprender de ello. Así que estábamos grabando al modo de guerrilla, con mucha pasión, pero no tantos recursos.

Y ese es el trasfondo, así es como empecé a grabar porno dentro de mi propia productora. Primero fotos, luego vídeo, primero en solitario, haciendo sólo vídeos de masturbación y después empecé a grabar con chicas y muy despacio, y siempre escuchando a mi propio cuerpo y sin forzarme a hacer nada de lo que no estuviese segura al 100% de querer hacer. Y no estaba sacando nada de dinero de ello. Porque era mi empresa, no me estaba pagando a mí misma.

Como al cabo de un año, una empresa llamada Abby Winters me contactó para saber si quería trabajar para ellos. Por aquel entonces, yo estaba en los circuitos amateur y ni siquiera me consideraba a mí misma «actriz porno». Definitivamente no una «estrella porno». Me sentía como una chica cualquiera masturbándose delante de la cámara. Ví su web y vi su contenido y me enamoró por completo. Dije que sí y me llevaron a Amsterdam para grabar cuatro escenas.

Fue increíble, me lo pasé genial. Y aún los aprecio un montón porque de verdad me dieron el espacio que necesitaba para hacer lo que quería delante de las cámaras, sin forzarme a hacer nada ni presionarme para nada. Con ellos seguí haciendo escenas individuales y con el tiempo escenas lésbicas, pero sobre todo creo que perdí el miedo a grabar para terceras personas. La principal razón por la que me metí en el porno fue porque quería explorar mi sexualidad, quería probar cosas nuevas.

Desde pequeña siempre me educaron en la idea de que el sexo era tabú, de que era algo privado, algo que sólo podía disfrutar en mi habitación y sin hablar de ello. Pero gracias a experimentar con el porno, me di cuenta de que disfrutaba muchísimo de mostrar mi sexualidad y diría que esto es casi terapéutico.

Gracias a esta empresa australiana me di cuenta de que hasta entonces lo había estado haciendo mal. Había estado buscando empresas en España, pero tenía que buscar productoras fuera de mi país. Con esta idea en mente, empecé a contactar a más compañías y empecé a grabar para otras productoras. Y ese fue el momento en el que empecé a ganar dinero con ello.

Invertí el dinero que estaba ganando como actriz porno en mi compañía y por fin empezamos a hacer las cosas bien. Comprar equipamiento, alquilar ubicaciones, fue un cambio enorme. Como yo no quería grabar porno en España, utilizaba los fines de semana y mis vacaciones de la universidad para viajar alrededor de Europa, grabando con distintas productoras.

Fuimos a Budapest, que es la capital europea de la pornografía

Decidí empezar a grabar escenas heterosexuales después de haber estado haciendo porno durante tres años más o menos. Mi mejor amiga (Amber Nevada) y yo, que también es actriz porno, y a quien conocí a través de Omnia-X, de mi empresa. Fuimos a Budapest, que es la capital europea de la pornografía y nos lo pasamos genial.

Éramos ella y yo contra el universo, haciendo lo que queríamos hacer. Ahí fue cuando dejé el circuito alternativo y empecé a rodar porno mainstream. Entonces descubrí que la industria también tiene sus partes malas y empecé a darme cuenta de que el porno tiene una cara más oscura que no había experimentado antes.

Pero para esos que no tenéis ni idea de mi carrera, haré un pequeño resumen para contaros qué pasó después de todo esto. Al final, cerré mi productora en 2013, terminé la universidad, y me vine a los EEUU a trabajar.

Llevo en la industria del porno casi ocho años ahora y aunque creo que la industria tiene que cambiar muchas cosas, para convertirse en una industria ética y también para ofrecer condiciones de trabajo dignas. Personalmente, me siento orgullosa de ser actriz porno. Os prometo que haré más vídeos sobre mi experiencia en la industria, y también de las cosas que creo que el porno tiene que cambiar para convertirse en un mejor negocio.